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28/10/10

Destinos Entrelazados Capitulo 14: Mi encuentro con ella




(Lamento la tardanza, espero que les agrade este capitulo, tanto como a mi escribirlo)
Naty..

Habían pasado casi 4 semanas de la última vez que había visto a Muriel, debes en cuando espiaba la casa de los Cullen para ver si había regresado.
Todavía seguía a la espera de convertirme en un lobo como lo habían echo toda mi familia.
Las ultimas semanas habían sido catastróficas, mucho estudio cero tiempo para divertirme. Mi madre estaba empecinada en que no debería llevarme ninguna materia al curso de verano, me obligaba a estudiar a diario.
Seth venia con menos frecuencia ya que ella se había encargado de echarlo en varias ocasiones.
Me la pasaba mirando por la ventana como los días iban pasando, cada día la extrañaba más.
Una mañana mientras dormía, el teléfono comenzó a sonar corrí hasta la sala y atendí con mí mejor voz de zombie.
Al escuchar su respiración supe de inmediato que era ella.
- Hola.-dije con la voz ronca producto del sueño.
- Nehuen.- me llamo ella su voz sonaba algo sorprendida.- ¿Eres tú?-
- Sí soy yo.- hice una pausa para aclararme la voz.- Extrañaba oír tu preciosa voz.- dije y del otro lado solo escuchaba suspiros proveniente de su sensual voz.
- Yo extraño mas verte.- al parecer ella también moría por verme, tanto como yo lo hacia en noches pensando en su bello rostro.
- Tengo tanto que decirte.- dijo ella, y sentí como su corazón parecía que saldría por su boca de tanta agitación que le producían los nervios al hablarme, pensé en decirle –Cálmate amor-. Esta distancia se hacia cada vez mas insostenible, a pesar de que solo faltaban días para verla, me mataba la agonía de no verla en este momento y decirle todo lo que la amaba. Cuando de golpe escuche las dos palabras que confirmaban que mi espera no había sido en vano.-Te amo.- salio de su boca, me apresure a contestar al unísono la mismas palabras que había guardado en un cajón desde el día que se había marchado, pero solo escuche el tono que sonaba y sonaba, por alguna razón inexplicable había cortado.
Mi corazón comenzó a palpitar de una manera increíble, como presintiendo que algo raro le sucedía, quizá estaba en peligro. Pero como saberlo a esta distancia. No tenia la menor idea de lo que ocurría, solo había una forma de saber si ella estaba bien.
Debía hacer una pequeña visita a los Cullen, quizá su tía adivina me daría con mas certera si ella se encontraba bien. La verdad era que este llamado me había dejado algo aturdido, algo preocupado.
Tome los jeans gastados que descansaban a los pies de mi cama, la sudadera que estaba apoyada en la silla, me calce los tenis de lona All Star y salí corriendo de mi habitación.
Gracias a mi padre y su incansable poder de convicción ha logrado que mi madre me dejara manejar la vieja moto de él que se hallaba olvidada en el cobertizo de la casa del abuelo Billy. Después de hacerle un par de ajustes, arreglos logre que quedara acorde a mí.
Encendí la moto, me coloque el casco ya que mi madre solo me dejaba manejarla con él puesto.
Atravesé la distancia que me separaba de la casa de los Cullen, lo más rápido que pude.
Me desesperaba la idea de que pudiera estar en peligro, o algo peor.
Llegue de inmediato, había tomado el camino mas corto hasta la inmensa casa blanca en medio del bosque.
Aparque la moto y descendí, camine hacia la puerta golpee varias veces hasta que por fin alguien salio.
-Hola, Nehuen.- al parecer la Señora Cullen me seguía recordando.
-¿Se encontraría, Alice?- mi pregunta la había tomado por sorpresa, ya que su mirada cambio de pasiva a confusa.
-No, se ha marchado esta mañana junto a los otros a cazar.- que mala suerte estaba teniendo.
- Bueno, gracias igual.- me di la media vuelta y me dirigí hacia la moto. Pero antes de hacerlo ella chisto para deternerme
-¿Sucede algo, que has venido hasta aquí?- dijo Esme
-En realidad sí, quiero saber algo de Muriel. Me ha llamado esta mañana, mientras manteníamos una conversación se le ha cortado y no ha vuelto a llamar, me ha dejado algo preocupado.-
- Pues, mira ella está bien, Edward ha llamado esta mañana y ha hablado con Carlisle, están volviendo en horas aquí.- respire aliviado, después de todo quizá se le había cortado por mala recepción.
-Gracias, por el dato.- salude una vez más y me aleje de la puerta.
-Le diré que has venido a verla, saluda a tus padres de mi parte.- dijo muy amable.
Monte la moto, nuevamente, debía volver a casa antes de que fuera mas tarde y preocupara aun más a mis padres.
Estás últimas semanas habían sido de lo mas extrañas, los temblores habían aumentado mi calor corporal había llegado a los 35 grados; la contextura física de mi cuerpo había cambiado en tan solo meses; había aumentado mí masa corporal.
Había cambiado mi apariencia ya no parecía un niño flacucho y desgarbado, no tenia el cuerpo fornido de mi padre pero si mis buenos músculos. Según mi padre y el resto de la manada mi transformación era inminente. Yo solo me mantenía a la espera.
Cada vez quedaba menos para terminar mis estudios, en menos de unas semanas terminaría las clases y por fin estaría de vacaciones. Por suerte Muriel volvería a tiempo para pasar más tiempo junto.
Anhelaba su rostro, sus pecas diminutas en sus mejillas. Sus labios rosados como un pétalo de rosa. La imaginaban miles de veces entre mis brazos, quería besarla y decirle lo mucho que la amaba.
Deseaba decirle que desde aquella tarde en que la ví por primera vez, mi mundo se había detenido a sus pies. Que no éramos dos personas que tan solo con verla a los ojos podíamos ser uno.
Sabía que no faltaría la oportunidad de decirle mil veces a diario que la amaba, y que jamás había imaginado sentir eso por alguien.
Mientras conducía hacia mi casa, miles de imágenes atravesaban mi mente. Desde la primera vez que la ví, que apenas la soportaba.
Me era imposible no olvidar la pequeña riña con Peyton en el centro comercial, como sin querer me abrió los ojos a un amor ciego no correspondido.
Era especial, era única, sin duda era mía y lo sabía.
Deje la moto en la entrada de la casa, baje y de adentro ya salía mi madre con una tasa de café en la mano.
-¿Dónde estabas?- Dude al principio, mas sabiendo que a ella le desagradaban los Cullen, pero sabia que después de todo debía saberlo si había algo, era que no le ocultaba nada a mi madre.
-En casa de los Cullen.- hice un silencio esperando la reprimenda, pero no fue así
-¿Le ha pasado algo a Muriel?-
-Espero que no, me ha llamado esta mañana la encontré algo sigilosa, misteriosa algo extraña al hablar. Pero con esa voz sensual y hermosa que siempre ha tenido.- me deje llevar por el momento, se me escaparon algunas infidencias.
- Estas tan metido con ella, hijo.- dijo mi madre sonriendo.
- No puedo evitarlo, la amo.- no me avergonzaba expresar lo que sentía.
-¿Ya desayunaste?-
-No, salí muy deprisa ni un vaso de agua tome.-
-Vamos entra, que te preparare el desayuno.- entre de inmediato siguiendo los pasos de mi madre.
Mientras desayunaba escuchaba a mi padre que se alistaba para trabajar. Con la voz dormida, se acerco a mí para besarme la frente. Un gesto que solía hacer todas las mañanas.
Hacia unas dos semanas que luego de la escuela, me dirigía rápidamente a lo del abuelo Billy, lo ayudaba a mi padre a reparar los autos.
La tarde transcurrió, entre risas y charlas junto a mi padre y el resto de los muchachos que se agrupaban a la entrada del viejo garaje de la casa.
Gracias a esta distracción no pensé por un buen rato en Muriel, eso me permitía estar mas tranquilo por al menos unas horas mas. La ansiedad me estaba matando, me ahogaba de apoco me iba trastornando la idea de verla.
Su ausencia me había afectado, aunque no lo pareciera
La noche se aproximo sin tiempo a respirar, cuando menos me imagine estaba nuevamente mirando através de la ventana el cielo estrellado.
Mis padres salían por las noches como era costumbre, mi padre como macho alpha de la manada y mi madre por simple compañía.
La casa se encontraba verdaderamente sola por las noches, mas en la ausencia de ellos.
Me recosté panza arriba en la cama, me quite la sudadera ya que el calor de mi cuerpo hacia estragos. El calor que emanaba era insoportable incluso para mí.
Pensaba en ella, constantemente pero en estas últimas 12 horas el pensamiento se había incrementado asombrosamente. Quizá al saber que en pocas horas la vería me hacia ponerla una y otra vez en mi mente.
Tenía tareas que hacer, cosas que hacer del instituto pero la mente no estaba en su mejor apogeo para ponerme a resolver cálculos matemáticos, o peor aun estudiar historia americana.
Mi mente vagaba en ella y sus hermosos ojos, en la comisura de sus labios. En como se estremecía al juntar su mano con la mía en una simple caricia.
Recordaba como mi obstinación se había atravesado la ultima vez que la había visto, como mis celos de saber que estaría con él, me obstrulleron el camino.
Aun pesaba sobre mi espalda la idea de que él la tuvo todo este tiempo a su alcance pudiendo hacer de ella lo que le plazca, pero algo me detenía la pesadez de pensar así. El amor que ella me tenía y me había confesado en las semanas posteriores a su partida.
Me tranquilizaba la idea, de que en pocas horas estaríamos nuevamente juntos.


El sol entraba por mi ventana, desdibujando formas extrañas y abstractas en el plano de mi habitación, el olor a café descansaba en el aire. Las ansias se apresuraban a salir de mi cuerpo, sabia que ella quizá ya estaría aquí y eso me ponía algo nervioso.
Me estire por ultima vez en la cama, esperando que de a poco las ganas de levantarme llegaran, y así fue.
Tome una ducha, me vestí rápidamente con mis jeans y una sudadera negra, era lo único que soportaba estas ultimas semanas con la alta temperatura que despedía mi cuerpo.
Me calce mis amados tenis All Star y salí de mi habitación
En la cocina ya estaba mi madre tomando café leyendo el diario de la comunidad y las últimas noticias de nuestra gente.
Mi padre aun remoloneaba en la cama, a la espera de una taza de café que mi madre le llevaría en pocas horas.
Cuando me disponía a tomar una tazón de cereales como solía hacer todas las mañanas.
Alguien golpeaba la puerta trasera que estaba en la cocina, con gran impaciencia
Al abrir me sorprendí que Seth estuviera allí, dado que aun era muy temprano para él más teniendo en cuenta que por las noches salía a patrullar con los muchachos.
-¿Qué haces aquí?- le dije al verlo
-¿Acaso debo pedir audiencia para verte?- dijo con una sonrisa casi burlona
-Claro que no, siempre eres bienvenido. Pero es algo temprano para verte por aquí.-
-Vine a avistar que hay movimiento en casa de los Cullen, al parecer han llegado visitas.- ¿Visitas?, me pregunte a mi mismo. La única que esperaba con ansias esa mañana o en las próximas horas era a Muriel
-¿Cómo sabes eso?- dijo mi padre atrás de mí, al parecer el bullicio tras la llegada de Seth lo había sacado antes de la cama.
-Es que recién llego de la patrulla, no me he recostado todavía. Por la noche hubo movimiento en casa de los Cullen, y esta mañana han llegado varios de los chupasangres entre ellos, Edward y Zoe junto a otros tres mas que nunca había visto. – Hizo una pausa, fijo sus ojos nuevamente en mi.- Sí, Muriel también ha venido.- Seth había visto mi cara de impaciencia, cargada de nerviosismo. Llevaba casi 4 semanas sin verla, sin acariciar su rostro al besar sus mejillas en un simple beso amistoso. Aunque la última vez que la había visto mi comportamiento no había sido del más adulto que digamos, era muy conciente que me había portado como un niño, me sentía como un tremendo entupido frente a ella, dispuesto a declarar mis sentimientos.
-¿Pero quienes son los otros?- pregunto mi madre
- Ama te aseguro que humanos no eran, mas con el olor que despedían desde la lejana distancia que nos permite observar el movimiento de la casa.-
- Bueno entonces debemos estar mas pendientes que nunca, teniendo en cuenta que los Cullen tiene visita.- dijo mi padre.- Ahora yo me pregunto ¿Cuándo demonios será el día que dejen de invitar a sus amiguitos?, parece que no les basta con ellos, siempre tenemos diferentes compañías. Al final de cuenta se tomaron muy enserio eso de quedarse aquí de por vida.- por mas que el tiempo transcurra, el seguiría a su instinto, el odio entre ambos bandos seguía tan vigente como en las viejas épocas.
- Debo ir a verla.- dije sin titubear, deseaba con todas mis fuerzas reanudar la conversación que habíamos dejado a la mitad hacia menos de unas horas. Esta vez si le diría que la amaba, que estaba dispuesto a luchar por ella.
-Espera, un minuto.- dijo mi madre, luego de detenerme con su mano en mi pecho.- no seria mejor que esperes a que ella te llame o llamarla antes.- su pensamiento parecía sonar algo lógico, pero la espera era poco lógica. Estaba demasiado ansioso quería verla, abrazarla, besarla.
-Se que es algo que debería hacer, pero vamos que va. – comencé a reírme, mi madre sabia muy bien que nunca acataría sus ordenes, mucho menos con referencia a Muriel.- Seth me acompañas o te pego el sueño.- después de todo estaba en su real derecho de no querer acompañarme, se la había pasado toda la noche en vela.
- Vamos hombre, que aun me queda cuerda para rato, te acompaño.- puse una mano sobre el hombro de mi compañero, hermano de andanzas y salimos de la cocina.-
- Seth.- grito mi padre desde adentro.-
- Sí, Jake.- respondió Seth dando la vuelta y dirigiendo su vista a mi padre.-
-Ve como lobo, así podrás estar comunicado con nosotros, ya mismo voy a casa de Emily a reunirme con los demás.- a pesar de que Sam ya no era el Alpha de la manada, las reuniones se seguían llevando acabo en su casa. Más bien en casa de Emily.-tengan cuidado muchachos, principalmente tú Nehuen.- mi padre aun me cuidaba como si yo fuera un crío de dos años.
- Pierde cuidado, Jake yo lo cuidare.- mire a Seth luego de que dijo esas absurdas palabras, sonreí irónicamente.-
Partimos hacia la casa de los Cullen con la sola y única idea en mi cabeza, ver a Muriel después de 4 semanas de ausencia.
Seth tomo forma lobuna una vez entrado en el bosque, por mi parte decidí ir en la moto.
El me llevaba la delantera, se había introducido en el bosque, preferí ir por la carretera y acortar camino por otro lugar. Nos encontraríamos en las inmediaciones de la gran casona dentro de un rato así lo habíamos acordado antes de separarnos.
Conduje lo más rápido que pude, pero por más que quisiera acelerar mas las cosas eran imposibles, mi ansiedad era increíblemente fastidiosa.
La moto iba todo lo que daba, pero mi cuerpo deseaba más velocidad, mi mente pedía a gritos más prisa. Deseaba que ya se hiciera nuestro encuentro imaginado.
Las piernas entumecidas, arriba de la inmensa moto negra la tensión estaba instalada en mi cuerpo.
Aparque la moto detrás de un árbol cerca de la gran casa, Seth ya se encontraba allí. Era increíble como todavía me sorprendía de la rapidez de los lobos.
Corrí hasta la entrada, dejando atrás a Seth sentado en sus dos patas traseras.
Golpee con fuerza la puerta, se oía mucho bullicio en el interior al parecer había mucha gente tal como lo había dicho ya mi amigo.
Antes de que se aproximara a la puerta, oí su voz supe que ella misma me abriría la puerta que tendríamos nuestro primer encuentro después de todas estas semanas.
Su radiante sonrisa se apago en cuanto me vio, al abrir la puerta que nos separaba uno del otro.
-Nehuen.- dijo casi en susurro, como si le avergonzara que yo estuviera allí.
-Muri, por fin.- exclame, estaba feliz de verla. Cuando me aproximaba para abrazarla ella puso un freno, su mano se apoyo delicadamente sobre mi pecho.
-Vallamos fuera, debo hablar contigo.- me tomo de la mano, por fin pude tener contacto con su bella piel, tan blanca que contrastaba con la mía.
-¿Qué sucede?- pregunte, tratando de traer calma a su rostro horrorizado, algo sucedía en el aire. Un pequeño clima se había generado en ese preciso instante.
Quise acariciar su cara, para asegurarle que este tranquila que yo estaba allí.
Al hacerlo ella beso mi mano, con un tierno beso. Sus labios se veían más dulces y apetitosos que antes, eran como una dulce fresa dispuestos a ser devorados. Me acerque lo mas que pude, quería devorar su boca. Pero puso un dedo en mis labios.
-Ven, acompañarme.- dijo, camine junto a ella hicimos unos escasos pasos.
-Me estas poniendo nervioso, ¿Qué esta sucediendo?- no deje que contestara, me apresure a cuestionar su comportamiento.- vine hasta quí, quería verte después de esa llamada me déjate algo preocupado, impaciente. Más con esa confesión.-
-Ese es el problema, Martín esta aquí conmigo.- de pronto sentí como la sangre se agrupaba en mi rostro, de golpe un calor recorrió todo mi cuerpo. – Y esa llamada fue truncada por él.- dijo ella agachando la mirada.
-¿Cómo es eso?- no comprendía del todo
- Él está algo más que obsesionado conmigo.- levanto la mirada y puso su mano en mis manos.- mira el brazalete que me ha dado, dice que estamos comprometidos.-
- Y tú no le has dicho que no, dime que me estás bromeando.- me aleje de ella, nuevamente me comporte como un chiquillo celoso.- estás jugando conmigo, Muriel, yo te amo.- lo dije, no quería dejar pasar más tiempo.
-Yo también te amo.- de pronto nos estábamos besando, sin mas preámbulos. La bese, quería sentir el calor de su aliento, sus dulces labios en contacto con los míos. La tome por la nuca, con ambas manos para atraerla más y más a mí. No deseaba detenerme, el besos hubiera prolongado un poco más pero fuimos interrumpidos por un ruido. Ella rápidamente se aparto de mí.- Me tiene amenazada, debo estar con él por que si no lo hago me matara. Peor aun te matara a ti.-
- ¿A mi?- cuando estaba haciendo esa pregunta, se hizo presente el ruido que había interrumpido el beso, que tanto esperaba.
-¿Qué demonios está sucediendo aquí?- al parecer era él.- Ven adentro Muriel, déjame aclarar un par de temas con el perro este.-
Rápidamente el calor volvió a recorrer mi cuerpo, y una furia se despertó en mi interior. Me le acerque tanto como pude quería destrozarle la cara de niño bonito que tenia. Borrarle de un buen puñetazo esa sonrisa de ganador.-
-Martín, cálmate.- dijo Muriel poniéndose en medio de nosotros.- Nehuen ya se marcha, ¿No es así?- dijo ella
-Déjame aclararte una sola cosa.- dijo él
- No tienes nada que aclarar, no hables mas te voy a sacar las ganas de vivir.- le dije acercándome cada vez mas. La única que me separaba de propinarle una buena golpiza era Muriel que aun se hallaba en medio.-
Cuando menos me lo imagine Seth estaba a mi lado dispuesto a destruirlo al maldito chupasangres, espuma despedía por la boca de la rabia que le producía estar cerca de él.
- Seth, cálmate.- dijo Muriel lo había reconocido al instante.-
- Ella es mía.- dijo mientras la tomaba por la cintura para alejarla de mi.- si te acercas o intentas solo tocarla te las veras conmigo, te voy a destruir perro.-
- Tú destruirme a mi, no me hagas reír. – cuando estaba dispuesto a darle una buena paliza para ahorrarle las palabritas que salían de su boca. Edward interrumpió el momento.
-¿Qué sucede aquí?- dijo metiéndose en medio para separarnos a ambos. Muriel se mantenía al margen llorando. Eso me destrozaba por dentro, si había algo que me podía llegar a matar era verla sufrí. La amaba demasiado para verla en medio de todo esto.
-Nada, Edward.- dijo el imbecil de Martín.- solo le aclaraba un par de cosas al perro este.-
- Martín, mas respeto con Nehuen, él es amigo de Muriel.-
-Déjalo que hable, Edward.- dije, Seth corrió detrás de los árboles y se hizo presente en forma humana.-
-Solo debes aclararle a tu invitado, que existe un tratado. Sí no lo cumple nos veremos obligados a intervenir y eso creo que no le conviene ni a ustedes ni a nosotros, Edward.- Seth tenia bien claro todo aquello del tratado, tanto como Edward. Poco me importaba el tratado, si tenia que matarlo lo haría ahí mismo con o sin él.-
- Seth, sabes que eso siempre se respetara.- dijo él
- Eso espero, vamos Nehuen.- me tomo por el hombro me separo del lugar, al final si le cumpliría el pedido a mi padre, eso me daba mucha rabia si no se hubiera entrometido le hubiera arrancado la cabeza de un solo golpe.
Di la vuelta monte la moto, me apresure a marcharme. De golpe un temblor se había apoderado de todo control físico de mi cuerpo.
Me dolía el pecho, el calor aun permanecía en mi interior.
Ya me encontraría nuevamente con él maldito sanguijuela y ahí no habría ni Seth, ni Edward que me interrumpiera para destrozarlo.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Ayyyyyyyyyyyyyyyyyyy cada vez lo odio mas!! maldito seas martin!!!!! pero que lindo es que se hayn encontrado y que muriel le haya podido expliacr rapidamente las cosas a nehuen!!!!! me encanto ese beso de ellos dos, son un amor!!
Naty como siempre me encanta leer tus relatos!!
Te Quiero Mucho!!
Celeste

paula lopez dijo...

ES UN ZORRO TOTALMENTEEEE.!!! JAJAJA NO PUEDO CREER QUE SEA TAN MANIPULADOR Y QUE NADIE SE DE CUENTA, Q NADIE HAGA NADA PARA DETENERLO..!!! GRRRRRRRRRRRR ME PONE LOS PELOS DE PUNTAAA..!!1
AHORA LA PARTE QUE MAS ME GUSTOOO FUE LA UTLIMAA CUANDO VEMOS A UN NEHUEN MUY PARECIDO SU HERMOS PADRE.... PONIENDOSE EN TREN DE DEFENSOR...DE MACHO ALFAA...DE HOMBRE PROTECTORR....UFFFFFF..DIOSSSS JAJAJAJA
ERA COMO QUE LEIA Y YO DECIA, ACA SE TRANSFORMA, ACA SE TRANSFORMAA..!!!! PERO NOOOOOOOOOOOOO.....VOY A TENER Q SEGUIR ESPERANDO PARECEEE..!!!

TE KIERO AMIGAAAA
PERDON POR LA DEMORA CON LAS FIRMAS..!! JAJA :D BESOOOOOOOOOOO

adriana lautner black dijo...

viste!! es identico a Jacob!hay tan divino me encnta que debajo de su rudeza de adolecente hay unhombre tandulce... es tan divino en esa moto enojadoluchando por la mujer que ama!

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