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17/9/10

Destinos Entrelazados: Capitulo 8 "Francia"




Los días habían pasado muy rápido y mi partida estaba muy próxima, en horas tomaría el vuelo que me alejaría de él por un tiempo, o mejor dicho por una ausencia que solo dependía de Martín
Espere hasta último momento para saber si Nehuen se haría presente en la casa. Las llamadas a su hogar de mi parte eran mas que insistentes, quería saber de él quería explicarle todo.
Nunca contestaba solo debía conformarme con las palabras de Amadahy que me atendía cordialmente.
Los últimos días había visto con frecuencia a su madre ya que mi madre y ella se habían visto bastante. Claro estaba que no perdía la oportunidad de querer saber como estaba él.
Amadahy solo me contestaba que estaba muy concentrado en sus estudios, repetía una y otra vez que se encontraba bien.
Finalmente llego el domingo y con el se me fue toda la esperanza de un ultimo encuentro.
Quizá mi regreso arreglaría la situación
Partimos en el vuelo de las 19:00 hs, antes de embarcar miraba repetidamente hacia atrás con la esperanza de verlo correr hacia a mi, imaginaba una y otra vez cosas que mis predicciones no me advertían.
En ciertas circunstancias hubiera preferido tener el don de manejar el tiempo y espacio a mi antojo.
Subí al avión, con mi mochila de mano, en ella llevaba mi mp3 que poseía fácilmente 100 canciones que me hacían sentir diferentes sentimientos al escucharlas, como había visto en una serie de TV alguna vez. Eran los 100 temas que nunca debes dejar de escuchar incluso antes de morir.
Mi madre no paraba de parlotear, di prisa a mis auriculares para entrar a mis oídos no tenia ganas de escucharla.
Cerré los ojos y me deje llevar por el placer de la música, en el llevaba temas como “About a Girl” y “Smells like teen spirit” de Nirvana hasta “viva la vida” de Coldplay. Mis gustos musicales eran muy variados
Concentrada en la música y en mis propios pensamientos, me deje invadir por los pocos recuerdos llevados acabo estas ultimas semanas, todo me recordaba su rostro, su aroma, su impecable y hermosa sonrisa, su mirada apasionada, todo y cada uno de mis recuerdos me hacían extrañarlo cada vez mas
Solo esperaba que Martín estuviera realmente mal, como para a verme separado del amor de mi vida.

Me sumergí tanto como pude en mis pensamientos que quede profundamente dormida.
La voz de mi madre, y su mano gélida fueron mi perfecto despertador
-Despierta, cariño.- abrí los ojos y vi. Su rostro frente al mío.- llegamos.
Dormí tanto que perdí la noción del tiempo, la anestésica siesta había sido mi perfecto escape.

Desplegué la carta nuevamente, luego de leerla una y otra vez, todavía existía algo que no llegaba a entender. Le entregue la misma a mi padre para que el localice la dirección a donde me había apuntado Ian.
Tenía vagos recuerdos del aeropuerto y del clima de Francia, las calles adoquinadas y los puestos ambulantes en la calle abundaban, sobre todo en época de verano.
Mi estomago crujía de hambre, a pesar de que en el avión habían servido una pequeña comida, en ese momento mi sueño fue mas importante que cualquier insignificante bocado.
Mire a mi padre con la idea de que captara mis pensamientos.
- Debemos encontrar la dirección, luego comerás todo lo que desees.-
- Pero yo tengo hambre ahora, y es mas el olor a pan recién horneado que proviene de aquella confitería, me llena la boca de agua.- mi olfato se estaba alimentando con el solo hecho de sentir el aroma entrar por mis fosas nasales.
- Bueno, esta bien ve a comprarte algo.- me entrego dinero que había cambiado antes de partir y fui directo a la esquina donde se encontraba el manjar que mis papilas gustativas deseaban.
Entre a la gran confitería y quede pasmada en la puerta, mis visiones aparecían nuevamente esta vez eran algo confusas
Veía a Nehuen, deshacerse en la nubosidad de mis predicciones, algo sucedía con él pero algo me impedía poder verlo.
Obvie la comida por un instante, había algo mas importante que una baget, debía llamar a su casa.
Una cabina telefónica descansaba en la cuadra, tome el tubo y marque la operadora. Sonó varias veces y nadie contesto. De pronto caí en cuenta que la diferencia horaria era de 6 horas entre Francia y USA.
Volví a marcar ya que en USA aun era temprano como para que Nehuen estuviera durmiendo. Pero no tuve respuesta alguna.
Corte, mi estomago seguía dando un gran concierto de ruidos realmente asquerosos. Entre nuevamente a la tienda pedí la baget y algunos bollos de canela y salí
Mi madre estaba parada junto a mi padre.
-¿Localizaron la dirección?- pregunte
- Sí, vamos debemos ir a rentar un auto.- mi padre contesto
Rentamos un Audi A5, color negro, entre en él recline mi cabeza en el asiento y deje volar mi cabeza nuevamente. Mis pensamientos no se apartaban un instante de la visión que había tenido hacia unos instantes.
-¿Qué ocurre, cariño?- pregunto mi padre
- Es necesario que te diga que es lo que me ocurre, vamos creo que ya lo sabes
- Lo se, perdona que tuvimos que viajar así, se que tenias muchas ganas de estar con Nehuen, pero debes comprender que esto es lo correcto.- ¿Correcto?, me pregunte
-Nehuen se fue algo ofuscado la ultima vez, a penas pude saludarlo.- mi madre había notado aquel detalle tan desafortunado.-
- Es un poco cabeza dura, al igual que su padre.- Edward tenia algo de razón eso.- no le ha dejado explicar a Muriel las razones de nuestro viaje.-
-¿Oíste algo mas ese día?, sus pensamientos claro.-
-Estaba enojado, y solo repetía -“Soy un imbecil, mejor callarme… si mejor”-
Luego sus pensamientos se acallaron quizá recordó que podía oírle.-
- ¿Callarse?- dije a mi misma como una pregunta retórica, ¿Qué podía ocultarme?
- Vamos pequeña que solo serán un par de días, luego todo volverá a la normalidad.- mi madre y su autoestima elevado quería contagiar mi desgano por cada palabra salida de mi boca, me sentía una estupida.
- No te apenes, arriba esa cara de tristeza.- volvió a querer sacudirme de su apestosa buena onda.-
- Si, como digas.- volví a cerrar los ojos y a dejarme llevar nuevamente por la música de mi Mp3
Me quede profundamente dormida. Sorteando entre la realidad y la absoluta inconciencia de un sueño más que hermoso, podía verme en él con mi hermoso Nehuen, éramos felices hasta que Martín llegaba y me llevaba con él.
Nehuen me veía partir, luego se transformaba en lobo; me miraba apacible con sus ojos de animal que reflejaban el dolor de un humano.
Me desperté con lágrimas en los ojos, luego de que mi madre me sacudiera varias veces. Agradecí despertar pero luego recordé el infierno que estaba viviendo. Martín no era un chico malo, pero sus deseos y ansiedades me chocaban sobre todo cuando no podía verlo como él quería. Por más que quisiera mirarlo con ojos de una mujer enamorada, no lograba encontrar esa chispa en él. Solo podía verlo como un muy buen amigo.
-Llegamos.- dijo mi madre con una sonrisa en su rostro.
Tome mi mochila y descendí del auto, la gran casona rodeada de árboles, al parecer mi sueño había sido muy pesado, habíamos atravesado todo el parque hasta llegar hasta esta gran mansión y no me había percatado de nada.
En la gran puerta de madera, se encontraba una mujer de traje negro, no precisaba acercarme para saber que pertenecía a la comunidad vampiriza, su rostro casi calcáreo de lo blanco que era, sumado a sus fríos ojos rojos. Tomo la mano de mi padre, saludo cordialmente a mi madre y luego fijo su mirada en mí. Al principio ví como me observaba podría llegar a decir que me veía como un plato fuerte que estaba a punto de devorar.
-Usted debe ser, la niña Muriel.- se dirigió a mí esta mujer de aspecto fúnebre.
-Si, señora.- respondí con deprisa a su mirada inquisidora
-Oh perdón no me he presentado, mi nombre es Dorothea.- no podía tener un nombre mas horrible, le hacia honor a su cara.
- Un gusto.- mi padre estrecho su mano
- El niño Martín me ha hablado de ustedes.- así que Martín había mencionado su frenética obsesión por mi.- pase por favor.
La gran casona Wells era, algo nuevo para mí ya que ellos hacia muy poco que se hospedaban allí, precisamente desde que el clan mayor de vampiros, los había mandado a llamar.
Desde que las Ruget habían sido desterradas por sus comportamientos algo ortodoxos para las costumbres de los vampiros, el nuevo reinado había caído en manos nuevamente de hombres.
El peso de la sangre Italiana había vuelto, esta vez de parte de un clan de cuatro hombres. De diferentes naciones, cada uno pertenecía a diferentes países donde en alguna época supo haber varios reinados y no uno solo como se había implantado a partir de los viejos Vulturis
Ian, había sido llamado por la orden del clan Venice, como bien su nombre lo decia pertenecían a la region de Venecia, está geográficamente ubicada en el noreste de Italia, así lo había estudiado en el instituto.
Ahora era parte del clan, era así como un asesor, pero solo era llamado en ocasiones importantes como deliberar casos de extrema precisión.
Por lo tanto la gran parte del tiempo estaba en la gran casona.
Hice dos pasos, al interior de la hermosa casa, lo primero que observe fueron varios cuadros y esculturas de pintores y escultures que solo había visto en museos o en mis libros de historia de arte.
Me quede impresionada con la gran cantidad de historia que había adornando cada rincón de la sala de entrada, lo primero que pude divisar ni bien entre fue un Claude Monet, que se hallaba en la entrada, un cuadro invaluable, junto a él una escultura de Rodin, pude reconocer la escultura al instante la había visto miles de veces en mis libros de arte era “El beso”.
Así como estas extraordinarias obras de arte, la casa tenia un aire muy al estilo rococó muy de la época francesa, a pesar de que la escultura no era de esa época, le daba un toque extraordinario a la sala.
Mis años de historia de arte daban sus frutos
Mientras aguardaba a la espera de Ian o Mary seguía perdida ante tanta historia ante mis ojos.
- Aguarden aquí, enseguida los atenderá el señor Wells.- Dorothea la ama de llaves apareció luego de una corta ausencia. Su pálido rostro me atemorizaba, en estos años había conocido a muchos de su clase, muchos vampiros habían pasado por mis ojos, pero ninguno como ella.
- Muchas gracias, se lo agradezco.- replico mi padre.
Nos quedamos en silencio, al cabo de unos minutos apareció Ian, hacia un año que no lo veía, su cabello estaba algo corto desde la última vez.
-Como les agradezco este gesto.- dijo.- ¿Cómo ha sido el viaje?- si tuviera que contestar hubiera dicho.- “no lo se, dormí todo el viaje, ya que por culpa de su querido hijo me aleje del amor de mi vida”.- Edward me observo, al parecer había oído mis lindos pensamientos.
- Muy bien.- repuso mi madre.- Gracias por preguntar.
-¿Cómo has estado viejo amigo?- pregunto mi padre, mientras que de la escalera bajaba Mary. Había conocido varias vampiras, en lo que llevaba con mi familia, pero aun así me seguía asombrando de la belleza que algunas mujeres poseían al transformarse, y al parecer Mary no se escapaba a esa regla. Su hermoso cabello negro, su rasgo fino típico de una mujer europea.
- Muy bien, pero este ultimo tiempo algo preocupado.- en ese momento ví pena en los ojos amarillentos del amigo de mi padre, al parecer era real toda la historia de Martín
- Zoe, que hermosa estas.- Mary se acerco y abrazo efusivamente a mi madre, en los últimos años ella había sido lo mas cercano a una amiga para ella, al estar distanciada de Amadahy.
- ¿Qué le sucede a Martín?- pregunte
- Mi pobre niño.- dijo Mary apenada, ambos estaba algo afligidos.- No quiere vivir, dice que su vida no tiene sentido, quiere ir a ver a los Venice, desea terminar con su vida de semi mortal.- en ese momento me sentí apenada por Martín, era inevitable no sentir algo de pesar, a pesar de que el estaba algo mas que enamorado de mi, tenia muy lindos recuerdos de él.
- Quiero verlo.- exclame
-Sube, la escalera, al final del pasillo encontraras su habitación.- Ian me indico en pocas palabras como hallarlo.-
Subí la gran escalinata de mármol y madera, cada paso se hacia interminable. Extremadamente larga, antigua pero maravillosamente cuidada, como cada parte de la casa.
En el piso superior, las ventanas estaban tapadas con cortinales oscuros, no dejaban entrever el sol, a pesar de que ellos sabían muy bien que él no les haría daño, preferían vivir a la penumbra.
Atravesé el frío, pasillo a mi alrededor había puertas por doquier, creo que si tuviera que contar cuantas habitaciones había, me llevaría todo un día y así tampoco descubriría por completo el lugar.
Llegue al final del pasillo de pinotea, (piso de madera). Y allí estaba la gran puerta con un cartel de no molestar en la misma, el mismo que tenía colgado en su vieja casa de Argentina, lo recordaba muy bien.
Golpee, varias veces, del otro lado escuchaba como tecleaba en su PC. Cuando estaba por entrar, me sorprendió en la puerta. Su rostro mostró algo de asombro; fascinación y tal vez algo de conmoción.
-Muñeca.- dijo, luego salto sobre mí, me rodeo con sus brazos. Su cuerpo en una temperatura media, ni muy fría ni muy caliente. Hacia gran diferencia a las altas temperaturas de Nehuen.-
- Martín.- logre decir, casi sin aire. – Me estas asfixiando.- se detuvo, me aparto de él, y trato de besarme. Corrí mi rostro, sí estaba allí pero no era para volver con él
-¿Qué haces aquí?- pregunto algo ofuscado, por no lograr su cometido.
- Vine a visitarte, tú padre me dijo que estabas algo triste, estos últimos días
¿Qué te ocurre?, me tienes preocupada.-
- Así que has pensado en mi, ¿Dime lo haces con frecuencia?- Al parecer seguía manteniendo su viejo y mal sentido del humor.-
- No seas estupido, Martín.-
- Sabes que te extraño, y me haces falta.- al parecer yo tenia razón, fue una muy mala idea venir aquí.-
- Martín ya sabes como son las cosas, no quiero lastimarte más.- me dolía tener que decirle esto, pero no podía generar un sentimiento que no existía.
- Tú no me lastimas, el no tenerte me lastima.- suspire, me aburría volver a repetir toda la misma discusión que nos había separado hacia un año atrás
- Lamento que sea así, creo que no es necesario que te explique lo que siento por ti, esta más que aclarado. No confundas amistad con otra cosa, solo eso puedo ofrecerte en este momento. Tómalo o déjalo.- en ese momento sentí que era algo brusca, me ví a mi reflejada en Martín y yo jugaba el papel de Nehuen aquí.
- Con tal de tenerte aquí conmigo, me conformo con eso y muchas cosas mas.- sí efectivamente, él sonaba como yo.
- No se cuanto tiempo me quedare.- repuse
- Espero que sea suficiente, esta semana debemos partir a Venecia.- ¿Cómo? Dije por dentro.-
- ¿Venecia?- a caso era una broma de mal gusto, con lo que me chocaba viajar, debía volver a subirme a un avión.-
- Si, ya están sus boletos, ordenados.-
- Como no, nos dijo nada tú padre.- ya comenzaba a molestarme mas de lo que ya estaba, que falta de respeto no avisar
- Es que el clan Venice, hace una fiesta por el carnaval veneciano.- lo que me faltaba, una bendita fiesta.- es obligación ir.- él podía estar obligado, por ser semi vampiro, pero al ser mortal no tenia por que ir
- Estas equivocado, no tengo por que asistir. Recuerda que tu eres el fenómeno aquí.- al decir eso vi como se crisparon sus ojos, estaba sensible, apacible, no era el mismo Martín que conocía.- perdona no fue mi intención, después de todo creo que aquí ambos competimos por ser el mejor de los fenómenos sobrenaturales.- me reí con la idea de contagiarlo, y así lograr que cambie esa cara avinagrada que tenia.
- Creo que podríamos llegar a un empate.- dijo luego de reír.- vamos a la cocina de seguro estas hambrienta.- sabia que el no poseía poderes, pero si poseía unos buenos oídos y de seguro había oído mi estomago chillar.
- Muero de hambre.-
- A mi no me apetece comer, he perdido el apetito.- su pena seguía perdurando en su rostro. Ojala que mi apresurada llegada, al menos le abriera el apetito. De esa manera no seria una perdida de tiempo tanto viaje.
- Ok, vamos. Pero prométeme que al menos comerás algo.- levanto su cara y fijo sus ojos en mi, trataba de encontrarle sentido a esa mirada. Quería ver los ojos de Nehuen en él, pero era imposible. La mirada oscura y penetrante del hombre que había robado mis suspiros no se hallaban en esos ojos amarillos.
- Hare el intento.- nuevamente se acerco casi agazapado a mí, como si asechara mi boca, en busca de un beso que jamás le correspondería. Acaricio mi rostro buscando que sus dedos atrajera la atención a mi boca presuntuosa. Pero su galantería fue en vano. Aleje mi rostro de su cara, abrí la puerta y salí al pasillo.
Tomo mi mano y me atrajo hacia él. Nuevamente quedamos pegados uno al otro. Logre soltarme y escape hacia la escalera. Me siguió y junto descendimos
En la poca luz del pasillo, pude notar como su cuerpo se había enflaquecido en estos últimos tiempos. Al parecer si era real todo el escándalo de no querer comer por ninguno de los medios.
Solo esperaba que mi llegada sirviera de algo. No me gustaban sus métodos pero no podía darle la espalda, a alguien que me necesitaba.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

MARIN ES UN MALDITO MANIPULADOR!!!!!!! LO DETESTOOOOOOOOOO!!!!!!!!!!!! Pobre Muriel.. las cosas que tiene pasar...
Me encanto!
besos..
Celeste

paula lopez dijo...

mmmmmmmmmmmm.....bastante controlador y sacadito resulto ser martincitooo.:!! jajajaapenas la ve la quiere besar, la toca..!! que le pasaaa..?? jajaj cual es la parte que no entinde del "no te puedo dar lo que vos queres", es dificil, a todo el mundo le pasa...pero en algun momento te entra en la cabezitaa jajaja
hermoso capitulo natyyy..me encanta como ella recuerda a nehuen..!!!
mi vidaaaaa...es tan feo extrañar a alguien y cuando estaba en el aeropuertooo...a veces pasa eso de querer ver a alguien y pensar q va a venir,.pero despues te das contra la pared y te ves solaa... :(
vamos con el q sigueee.!!!

besos natyy...te kiero amigaa..!!

adriana lautner black dijo...

hay Dios me aco suspiros este capitulo ..que fuerte para ella buscar a Nehuen en martin ..me da pena por martin aunqe el tiene efectos el la quiere ..que triste esta este capitulo pero me encanta...otra cosa jajja me dio risa "Es un poco cabeza dura, al igual que su padre.- Edward jaja quien sabe mas que Edward eso! me encanta amiga siguelo!te quedo buenismo.

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