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22/10/10

Destinos Entrelazados Capitulo 11: Venecia




Una hora había pasado ya desde que habíamos llegado, en la cama de la habitación que me albergaría esta noche. Reposaba un vestido y una mascara casi aterradora, supe que ese era mi disfraz para la fiesta de esta noche.
Muchas opciones no me dieron, al parecer a mis padres tampoco ya que también estaban los de ellos en su alcoba
Suspire para no gritar, me quede sentada un buen rato en la habitación a solas quería probarme el vestido que me habían entregado como parte del disfraz
Al parecer la orden era que vallamos todos de blanco y negro, luego de observar un buen rato mi traje y el de mis padres note que era casi idéntico.
Abrí la ventana, me detuve a observar la ciudad era tan pintoresca con muchos colores en todas las casas, las calles adoquinadas dejaban una huella en el tiempo.
Cada casa era de un color diferente, y en algunas abundaban varios en una sola pared. Me recordaba a un lugar de Buenos Aires que muy pocas veces visitaba. Caminito en el barrio de la Boca.
La única diferencia eran los barquitos, amarrados en cada costa. Pero el paisaje era verdaderamente precioso, majestuoso.
La noche volvía a cubrir mi cabeza y una nueva sensación afloraba en mí ser. Mi estomago no paraba de darme vueltas, quizá eran los nervios ya que en poca horas comenzaría la gran fiesta.
Mientras aguardaba la hora de la fiesta me probe el disfraz verme al espejo fue algo realmente chistoso, parecía una muñeca de porcelana esas de colección. Estaba preparada para ser puesta en una repisa.
La única ventaja era que las últimas horas había estado sola y Martín ni había aparecido por mi habitación.
Eso me dejaba aun mas tiempo de ventaja, adoraba estar sola y poder pensar en él
Mire mi reloj y vi que aun era algo tarde para llamar a su casa pero que mas daba, tome el teléfono, marque a la operadora luego le indique el numero, aguarde dos campanadas y una voz casi dormida me atendió.
- Hola.- Era él como no reconocer su voz, estaba algo ronca producto del sueño.
- Nehuen.- Dije algo sorprendida, había intentado llamarle varias veces y ninguna de ellas con éxito.- ¿Eres tú?-
- Sí soy yo.- hizo una pausa para aclararse la voz.- Extrañaba oír tu preciosa voz.- suspire al escuchar eso de él, parecía que el rencor de a verme ido se había marchado.-
- Yo extraño mas verte.- lo dije no espere nada, solo grito mi corazón.
- Tengo tanto que decirte.- mi corazón se aceleraba con cada una de sus palabras. Esta distancia se hacia cada vez mas insostenible, a pesar de que solo faltaban días para verlo, sabia que si estaba en compañía de Martín se me iba a dificultar verlo.
- Te amo.- se hizo un silencio del otro lado al escucharme decir esas dos palabras que tanto miedo daba algunas personas decirlas, yo no temía amarlo.
Espere su respuesta pero solo escuche un silencio, al darme vuelta no me hallaba sola en la habitación. Martín había entrado sigilosamente.
- Perdón.- dijo con su mejor cara de póker. Ahora entendía por que Nehuen no había contestado, tenia el cable del teléfono en sus manos totalmente roto.-
- ¿Qué hiciste?- dije gritándole en la cara.-
- Tropecé con el cable y lo arranque sin querré.-
- Dime que es una clase de broma.-
- No, no.- meneaba la cabeza de lado a lado, sus ojos reflejaban una disculpa autentica, va al menos eso me parecía.- Espero que no se disguste la persona con la cual estabas hablando.- coloco el cable en el suelo donde supuestamente sus pies se habían chocado con el.- ¿Con quien hablabas?-
- Con una amiga.- Mentí, al principio iba a decirle la verdad, pero un escalofrío recorrió mi espina y preferí mentir.-
- Me parece que es un poco tarde para andar llamando a amigas.- dijo mientras se acercaba a mi, paso a paso su cuerpo se acerco tanto a mi que casi podía sentir su aliento.
- Martín, por favor.- mi suplica fue algo absurda. En menos de dos segundo el tenia mi rostro entre sus manos.- venga, suéltame.- implore nuevamente, pero nuevamente volvió a suceder lo que antes había pasado. La voz de mi subconsciente hablaba y tomaba partido en mis decisiones. Como un suave ronroneo oí decirme… “bésalo, vamos que mueres de ganas por probar esos labios”.-
- Sabes que lo quieres, tanto o más que yo.- dijo mientras acariciaba mi rostro, con suaves caricias que me hacían estremecer. Un fuego recorría mi cuerpo, deseaba hacerlo, deseaba besarlo. Pero un lado de mi cuerpo se negaba.-
Cuando estaba a punto de rendirme al pedido desenfrenado de mi mente, una voz atravesó nuevamente la habitación.
- Muriel, Cariño.- el grito de mi madre corto cualquier murmullo que pudiera estar en mi cabeza.
Me aparte rápidamente de él. Fijo sus ojos en mi con algo de furia contenida, sus ojos ya no eran dorados se habían tornado un color casi oscuro.
- Aquí, mama.- grite
- Oh Martín, no sabia que estabas aquí.- al parecer había entrado sin ser visto eso me empezaba a resultar demasiado extraño, cada vez me producía mas miedo su compañía y peor aun esas voces que aparecían en mi mente.
- Perdone Sra. Cullen.- se dirigió a mi madre con esa cordialidad que tanto odiaba.
- No me digas Sra. Dime Zoe.- dijo mi madre mientras sonreía.- no quería molestarlos, pero en una hora debemos estar en la casona de los Venice.-
- No interrumpiste nada mama.- en realidad me había salvado de caer nuevamente en sus garras.-
- Ya me marchaba.- Martín se aparto de mi lado pero antes me beso en la mejilla.- nos vemos luego preciosa.- susurro a mi oído.-
- Nos vemos luego.- dijo mi madre.-
Estaba algo aterrada, un sentimiento casi helado recorría mi espalda y eso no era una buena señal. Su actitud me estaba empezando a aterrar, no estaba segura pero algo estaba sucediendo.
Como era posible que cada vez que el se acercara a mi un deseo inquebrantable aparecía en mi cuerpo; en mi mente. Capaz de hacerme olvidar cualquier espacio tiempo.

Mi madre me observo como lo miraba partir.
- ¿Qué sucede, cariño? Estas temblando.- al parecer ni lo había notado, mi cuerpo convulsionando.
- Nada, nada.- sostuve.- Martín me agobia, me sofoca.- necesite sentarme para que mi cuerpo dejara de temblar.- su insistencia es casi enfermiza.-
- Tranquila, mi pequeña.- ella se sentó a mi lado y acariciaba mi pelo.
- Mama, vámonos.- no me detuve a pensar, los compromiso que mi padre tenia en aquella fiesta, ni en los Wells. Solo quería irme.
- Mira, Muriel.- me tomo por el mentón y puso sus ojos fijos a los míos.- no permitiere que te pase algo, me has entendido. Te lo prometo, tanto tu padre como yo estamos pendientes de ti.-
- Papa ya lo ha visto actuar a Martín cerca de mí. Sabe que es algo violento.-
- Lo se, lo se.- seguía mirando fijamente a mi madre.- tu padre a hurgado en sus pensamientos pero no ha visto nada extraño, pero estaremos pendientes.
- Eso espero.- dije.- cada vez son menos frecuentes mis visiones, no puedo ver que planea, que desea hacer.-
- No te desesperes.- mencionaba mientras acariciaba mi rostro.- nunca supimos cuanto duraría tu don, quizá se ha marchado.-
- No, espero que no sea así.- me aterraba la idea de ser normal.-
- Mi pequeña, eres tan frágil, tan preciosa. Te amo tanto hija mía.-
- Y yo a ti.- bese a mi madre y le di un fuerte abrazo, lo necesitaba después de todo su cuerpo helado, mortífero. Me hacia despertar de esta oscura realidad.
- Vamos date prisa.
Cerró la puerta y nuevamente quede sola, esta vez me cerciore de cerrar la puerta con llave.
Me senté por unos segundos, necesitaba analizar la situación. Pero por más que le diera vuelta al asunto nada parecía aclararse.
Tome una ducha rápida, cogí el vestido y la mascara. El disfraz ocultaba todo mi rostro, mi pelo. La mascara era algo aterradora pero a la vez hermosa.
Minutos después ya estaba lista, preparada para la fiesta.
Mis padres me esperaban en el hall del hotel, junto a los Wells.
Nuestros trajes eran casi idénticos, ambas familias vestían los mismos colores. Blanco y negro.
Nuevamente Martín no estaba en el hall, me acerque a mi padre y le pregunte donde estaba.
- ¿Y Martín?-
- No lo se.- dijo mientras echaba un vistazo. Rápidamente clavo su mirada en mi.- ¿enserio ha hecho eso?- al parecer había oído mis pensamientos.
- Si, pero según él había sido por culpa de su torpeza.-
- Espero que así sea, estaré atento.-
- ¡Ahí estas!, cariño.- dijo Mary que se hallaba frente a mi.
- Perdón la tardanza.- por fin había llegado.- me entretuve y se me hizo algo tarde pero vamos.
- Dime Zoe si no es un amor.- Mary idolatraba a su hijo
- Madre, no me avergüences.-
- Bueno vamos que Misha ha llamado y nos están esperando.- dijo Ian
Caminamos hasta la puerta donde ya nos estaba esperando un auto. Martín se acerco a mí, con una enorme sonrisa.
- Estas hermosa.- dijo al susurrarme al oído
Pasó a mi lado y abrió la puerta del automóvil que nos llevaría a la fiesta.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Pobre muriel...ESTUPIDO MARTIN!!!

Daniela Lautner Black ♥♥♥♥♥♥ dijo...

Que emoción Muriel pudo hablar con Nehuen aunque cortito tiempo¡¡ yo que muriel ahorcaba a Martín con el cable del teléfono Jajaja Martín tiene poderes ocultos¡¡ me pregunto cuales serán? muy bueno el capitulo amix Graciassss<3

adriana lautner black dijo...

Martín me agobia, me sofoca.- necesite sentarme para que mi cuerpo dejara de temblar.- su insistencia es casi enfermiza.- jajja sospecho que algo hara con esos poderes uno de ellos la educacion ! señora cullen! aaa que distintos los lobos de los bloodsuckers esos frios hacen todo a escondidas tramposo martin!

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