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28/10/10

Destinos Entrelazados Capitulo 13: Adios Italia, Hola Forks!!

Video ... OneRepublic .. tema que suena de fondo en la fiesta



Me sujeto fuertemente la mano y me empujo al interior nuevamente como si yo fuera su marioneta, en ese momento me sentía así.
Manipulada, sugestionada, presionada por él. Cualquier paso en falso terminaría con mi vida y peor aun con la vida de aquellos que tanto amaba.
El jalon de su mano contra la mía era algo realmente doloroso me llevaba en anda como si fuera un paquete.
Entre en el gran salón, la fiesta seguía en la mejor de las armonías. La música que se escuchaba de fondo era un tema que mis oídos reconocían.
Mire a ambos lados y nadie pero absolutamente nadie había notado mi desaparición, mi brusca despedida del salón de baile
Las miles de mascaras danzaban al compás de los acordes de música que amaba.
La reciente situación me desarmaba por dentro, no había remedio estaba realmente acorralada.
Deseaba matar a Martín con mis propias manos, hacerlo sufrir tanto como él me hacia a mí.
Gire varias veces para verle el rostro, y la sonrisa de regocijo en su rostro era macabra fiel de una historia de terror.
Le suplique que no tironee tanto de mí, pero a él no le importo mucho que digamos.
Seque con la mano libre que aun me quedaba, las lágrimas de mi rostro. Claro que la orden me la había dado él.
Si hubiera tenido algún poder oculto en ese momento habría sido genial que se despertara.
Fui algo estupida en confiar tanto en él, caer de esta manera en sus redes nuevamente.
De pronto ví más claro todo, ahora tenía muchas dudas. ¿Realmente había sentido amor por él en algún momento? O tan solo fue una manipulación echa por el a mí mente.
Suspire, la angustia me recorría el cuerpo se había instalado en el medio de mi pecho sentía una enorme opresión que cortaba mi respiración.
Camine con grandes zancadas hasta estar a la altura de sus largos pasos. Pero era imposible
Mi madre deambulaba en busca de algo, cuando de golpe fijo sus ojos en mí
-¿Dónde te habías metido jovencita?- al parecer ella sí había notar mi ausencia.
- Perdone Sra. Cullen.- dijo el hipócrita de Martín
- Me he llevado un buen susto, deben avisar a donde se dirigen.- yo me mantenía en silencio con la cabeza mirando al piso, me aterraba la idea que mi madre me mirara a los ojos y viera el dolor que se había alojado en mis ojos vidriosos y talvez algo rojizos de tantas lagrimas derramadas.
-Queríamos tomar algo de aire, pues usted sabe también queríamos un tiempo a solas con Muri.- respondió Martín con un aire casi jocoso y pícaro, típico de aquel novio enamorado.
- Muriel, ¿Estas bien?- mi madre ignoro por completo el cometario casi pegajoso de Martín y se acerco a mi.- estás muy callada.- sostuvo mientras trataba de tomar mi mano.
- Ella esta bien.- exclamo él con algo de prepotencia.- esta algo sorprendida, ¿No es así cariño?- hasta donde podría llegar con esta locura, me llamaba cariño frente a mí madre, su delirio romántico había llegado tan lejos.
- Me parece que me he perdido de algo.- dijo mí madre luego de escuchar la cariñosa pregunta del enfermo de Martín, que ahora era más que eso. Tenía mí vida en sus manos y peor aun la vida de Nehuen dependía de mí.
- Cuéntale, cuéntale…- repitió una y otra vez Martín, esperando que yo estuviera alegre, feliz y hasta emocionada por la noticia de que estábamos comprometidos, más bien dicho sometida a él.
Mi madre no tardo mucho en sospechar que algo me pasaba, desde el primer momento en que me vio, supo que algo me ocurría, al parecer la conexión entre ambas no había desaparecido, y peor aun él no podía manipularla a su antojo.
Tomo mi mano y observo detenidamente la pulsera que colgaba de mi muñeca, una joyería que ella no había dado ni mucho menos mi padre.
- ¿Y esto?- pregunto .- es mejor que hables Muriel, tu silencio me esta desesperando.- aclare mi garganta que para todo esto tenia un nudo del tamaño de mi puño.-
- Un regalo de Martín.- dije con la voz algo entrecortada.
- Pues que bonito.- expreso ella
- Es la forma de sellar mi compromiso con su hija.-no tardo en decirle su plan
- ¿Compromiso?- mi vista seguía apuntando al suelo
- Muriel dile a tu madre que ahora estamos competidos, dile.- exigía con algo de presión en su voz
- Si, mama es verdad.- mi madre abrió los ojos de asombro, ella sabía que mis sentimientos no correspondían a Martín, que él no era dueño de mi corazón.
- Vamos debemos decirle a los demás.- dijo Martín mientras tironeaba de mí mano.-
- Momento, Martín me parece que esta yendo demasiado rápido.- dijo mí madre al ver mí aspecto de sometimiento, de negación a lo que estaba viviendo.- Es maás me atrevo a decir que estas apresurando los pasos.
- Nos amamos, no veo el motivo por el cual no podremos estar juntos.- tomo mí mano y la apoyo en su pecho dejándome frente a frente, podía sentir su aliento tan cerca que casi lo hacia mío.- ¿No es así, preciosa?- trate de alejar mis pensamientos de obstruir sus voces en mí mente, pero la lucha era insostenible cuando menos me lo imagine estaba besándolo. Mis labios no sentían sus besos, era como si estuviera adormecida.-
- Si.- dije luego de que él me soltara.-
Mi madre volvió a dirigir una mirada confusa, casi anonadada por la secuencia que había observado. Mi padre estaba algo lejos de mí.
Luego de observar el espectáculo caminamos juntos hacia el encuentro con los demás.
De inmediato ví como mi madre le susurraba algo al oído a mi padre, al parecer sus juegos mentales no resultaban con mi madre.
-Es verdad lo que me ha dicho tu madre Muriel.- dijo mi padre con la mirada triste.
-Si.- en mi mente decía una y mil veces, -papá no lo amo, él me esta obligando-. Pero él no parecía notarlo, Martín se había encargado de introducir pensamientos positivos entorno a mi relación con él.
Inmediatamente se acerco a mí para tomarme de la mano, tiro de mí para separarme de Martín que aun me tenía sujeta de la mano derecha.
De mi mano izquierda colgaba el brazalete que me había entregado hacia unos minutos.
-Ven pequeña.- dijo mí padre, con la voz en alto
-Creo que puede esperar, ¿No es así Señor Cullen?- Martín intentaba manipular una vez mas los pensamientos de mí padre.
-Creo que tú tendrás que esperar.- dijo mientras quitaba la mano de Martín de mi que aun me sujetaba con algo de nerviosismo y brusquedad. Mi padre empujo hacia abajo la mano y me libero de la opresión de Martín
Rápidamente me aparte de él, en compañía de mi padre nos alejamos de la fiesta.
Por fin alguien le daba un freno a la frenética locura de Martín, caminamos juntos hasta una parte apartada de la fiesta donde solo podíamos oír de fondo la música del gran salón y las voces de miles de personas.
-Dime que demonios esta sucediendo Muriel.- su voz sonaba extremadamente intensa, cargada de sentimientos.
- Nada.- dije mientras dirigía mi mirada al suelo, o tal vez buscando un punto ciego para que él no notara que mentía.- no pasa nada.- volví a repetir
-Mírame a los ojos, y vuelve a repetir eso que has dicho.- Edward era astuto, no se comía el cuento de que no sucedía nada, me conocía demasiado bien.
Alce los ojos y una lagrima recorrió mi rostro, fue inevitable no quebrarme en aquel momento. Sentía una enorme presión en mi pecho.
-Nos hemos comprometido.- dije, era lo único que podía decir al respecto, sabia que si hablaba de la hostigación y pronta obligación a amar a un hombre que no me producía ni el mas mínimo mosqueo a mi corazón. Sabía positivamente que si decía la verdad seria el final de mí vida como mortal, y peor aun de la vida de Nehuen.-
-Estas mintiendo, y no veo el por que de tus actos.- mi padre había pillado mis lagrimas y mi cara de confusión en la confesión que había echo hacia minutos. Seco mis lágrimas con su mano, levanto con ella mi mentón y fijo sus ojos en mí.
-Papa, es tan solo eso.- volví a mentir, él sabia en su interior que no decía la verdad, pero deje que la situación lo convenciera de que si decía la verdad
-Vamos, mamá debe estar preocupada.- dije luego de tirar de él para volver a la fiesta.-
-Se que mientes, lamentablemente ocultas muy bien tus pensamientos como para que pueda verlos, algo no me huele bien.-
-Podemos irnos ya, estoy cansada.- dije, la situación me había desbordado quería irme ya de la bendita fiesta.-
-Eso mismo había pensado.-
Caminamos en silencio hacia el interior de la fiesta, ni él ni yo hablamos al respecto, deje mi cabeza libre de opresiones quizá él pillara y vería en mis pensamientos la verdad de todo esto.

Su mirada fue casi fulminante al verme, rápidamente sus voces llegaron a mi cerebro, invadiendo mi privacidad y confundiendo más mi mente de lo que ya estaba.
Sus dudas acerca de si había o no hablado con mí padre eran una de las infinitas preguntas que recurrían una y otra vez a mi mente.
Quería estar seguro de que su plan siguiera acorde a sus locuras.
-¡Ahí, estás!- dijo con gran exclamación.- preparada para bailar.- de inmediato se abalanzo sobre mi tratando de tomar el control de la situación.-
-Tendrá que ser en otro momento Martín, nos marchamos.- dijo mi padre
-Tan pronto.- Ian estaba sorprendido por nuestra pronta partida.-
-Muriel debe descansar, creo que han sido muchas emociones para una sola noche, aun nos espera un viaje largo a America. – mi madre tomo partido de la conversación.
Martín se acerco a mi, apoyo su mano en mi hombro para decirme algo al oído
-Ven, quiero hablar contigo.- su gesto era amable bien actuado delante de sus padres y los míos, fiel a su veta actoral y a su imagen hipócrita de niño bien.
- Enseguida regreso.- dije, para apartarme de mis padres.
- Aquí te estaré esperando.- dijo mi padre
Camine esos escasos pasos con un terror y un escalofrío en todo mi cuerpo, el sudor del miedo había vuelto como una costumbre casi casual en mi estado emocional.
Me daba miedo, pavor, terror y miles de sinónimos más, estar a su lado. Mas con lo inestable que se encontraba estas ultimas horas. Se que era incapaz de hacerme daño, mas en presencia de mi padre. Va eso creía
-Me imagino que no has abierto la boca.- dijo mientras me apretaba con fuerza la muñeca.
-¡No!, no he dicho nada.- grite.- suéltame me estas haciendo daño.-
- Esto es tan solo un poco del dolor que puedo infringirte si se te ocurre abrir la boca, me has entendido.-
-Si, si.- acertaba con la cabeza
-Mañana estaremos en Forks, no quiero que te acerques a ese perro sucio y mal oliente.- ese perro que tanto odiaba era Nehuen.-
- El no es lobo.- dije entre lloriqueos
- Me importa un bledo si es perro o no, no te quiero cerca de él.- dijo mientras se acercaba mas y mas a mi.- me has oído bien o tengo que torcerte mas la muñeca para que comprendas.-
- Te juro que no me acercare, pero no le hagas daño.-
- No puedo prometer nada.- dijo con una sonrisa propia de él, cargada de sarcasmo. Me aterraba su imagen demencial.
Antes de que pudiera continuar con la conversación apareció mi padre para apresurar la marcha.
Me acerque a él y lo abrase sin mucho titubeo, rápidamente él me recibió con los brazos abiertos.
-Papá quiero irme ya de la fiesta.- deje de lado los rodeos y me importo muy poco lo que pudiera decir Martín al respecto, deseaba marcharme de inmediato.
-¿Qué ocurre pequeña?- dijo él luego de levantar mi mentón y ver el maquillaje corrido debajo de mis ojos.- ¿Qué te preocupa?-
-Nada, quiero irme tan solo eso.- no quería dar mas explicaciones dado la advertencia de Martín.-
-Bueno vamos entonces.- mi padre me tomo de la mano como si aun fuera una pequeña, tratando de protegerme de algo aterrador.
- Pero…- protesto Martín, luego de que nadie tomara en cuenta lo que había pasado hacia escasos minutos.-Muriel, recuerda lo que hablamos.- dijo mientras me alejaba de él.-
Mi tormento se acabaría por tan solo unas horas, ya que él junto a su familia nos acompañaría de regreso a Forks.
Me recosté en la cama, después de sacarme el traje y la mascara que me había vuelto a poner para salir de la fiesta.
Seque las lagrimas que aun recorrían mi cara, me tendí sobre la cama me tape hasta la cabeza y cerré los ojos con el deseo irrefutable que cuando despierte esto hubiera sido un sueño.

Desperté con el sol en mis ojos, la primera impresión fue que no estaba en Francia o en Italia, parecía que había vuelto a casa de los abuelos. Escuchaba el cotorreo de mi tía Alice y las peleas de tía Rose con Emmett.
Todo estaba en su lugar, todo era normal. Por fin había despertado del alocado sueño donde Martín me obligaba a ser su prometida.
Me estire en la cama, me rasque la cara para luego abrir los ojos y fue en ese momento cuando comprendí que aun estaba sumergida en la pesadilla.
De mi muñeca izquierda colgaba un pequeño dije que dependía de una cadena dorada. Me pregunte por que mi vida era tan horrible, me había ilusionado con la idea de que todo fuera un verdadero sueño o pesadilla de esas que ocurren solo cuando ves una película de terror en la tele y quedas traumada. Pero no fue así. Sonó mi puerta la voz de mi madre que apresurara la marcha para estar lista en media hora.
Por fin volvería a Forks, quería verlo, aunque la amenaza pesara en mi espalda y en mi conciencia. Si de algo estaba segura era que no quería que le sucediera nada malo a Nehuen.
Me apresure en cambiarme y tomar el equipaje dado que solo pasaría una noche en Italia no vi motivo alguno para desempacar.
Baje el ascensor y en la sala ya estaba los Wells junto a mis padres. Martín permanecía parado junto a su madre, portaba una gran sonrisa casi macabra en su rostro.
Corrió a recibirme y estampo su boca en la mía como si sus besos fueran algo que yo extrañara o quisiera con gran desesperación. Mis padres fijaron una vez mas una mirada poco amigable a Martín, de apoco la imagen de niño bueno y educado estaba siendo opacada por el verdadero Martín.
Luego de su beso frenético, me tomo de la mano y me guío al encuentro con mis padres y los suyos.
- Vamos se hace tarde.- dijo mi madre
- Que lindo es ver a mi príncipe de buen humor y tan feliz, después de todo no fue un error que vinieras Muriel, le has devuelto las ganas de vivir a mi hijo.- Mary seguía segada por el amor que le tenia a su hijo adoptivo.
- Claro que si madre, ella es la razón de mi vida.- expuso Martín ante todos los presentes.
- Venga que ya se hace tarde.- Ian corto todo ambiente romántico generado alrededor que Martín había creado.
Me separe de él, fui caminando junto a mis padres hasta el auto que nos llevaría al aeropuerto.
Para mi suerte mi asiento no estaba asignando cerca de él, esta vez debía soportar a un niño de 10 años que viajaba solo en primera clase, prefería cualquier chiquillo caprichoso antes que uno loco y obsesionado. No tarde mucho en colocarme los auriculares en mis oídos, cerrar los ojos.

Habían pasado casi 10 horas desde que habíamos salido de Italia, entre escala y escala pronto llegaría Forks.

El avión aterrizo, él no tardo en aparecer por el pasillo quería asegurarse que su trofeo estuviera a salvo.
Su obsesión era enfermiza, no quería apartarse de mí un minuto.
Descendí del avión con él a mi lado.

2 comentarios:

Team Robsten dijo...

ya te afilie en mi blog http://lasagacrepusculo-argentina.blogspot.com/

gracias por afiliarme vos a mi ;)

Team Robsten dijo...

y tambien te sigo... espero q me sigas tambn :D

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